Salida cultural

Abres los ojos… silencio absoluto en el bungalow. Parece que todo el mundo necesitaba dormir hasta tarde…
Te levantas sin hacer ruido, preparas café y un desayuno ligero.
Para ti, esta mañana basta con una buena dosis de surrealismo. 😉


¡Por fin los adolescentes están listos, suben al coche y se adueñan de la playlist para el corto trayecto hasta Figueres! Querías ponerles la música surrealista de Erik Satie para entrar en ambiente, ¡pero sorprendentemente ellos han preferido a Taylor Swift!



No hay duda: ¡estáis en la ciudad de Dalí!
Clic. Una foto rápida de recuerdo delante de ese peculiar edificio que visitaréis esta tarde.
Mientras tanto, paseáis a la sombra de los árboles de la Rambla que cruza el centro de la ciudad. Esta avenida peatonal está llena de estatuas que recuerdan la historia de la ciudad.
Seguís vuestro camino admirando lo escaparates y las fachadas ocres de los edificios hasta llegar a la plaza del ayuntamiento.

Después de recorrer el precioso mercado de Figueres (todos los jueves), los puestos de fruta, verdura y productos catalanes os han abierto el apetito.
Al salir, desembocáis en la encantadora plaza de Catalunya y elegís una mesa en la terraza para compartir unas tapas a modo de almuerzo.


Llegáis justo a tiempo para empezar la visita al Teatro‑Museo Dalí, concebido y diseñado por el propio artista para mostrar sus obras más emblemáticas. “Ningún maestro tuvo jamás a un alumno tan genial como el que Dalí encontró en sí mismo.»
Más de 1500 piezas del artista para contemplar: pinturas, grabados, dibujos, fotografías, esculturas, instalaciones y obras estereoscópicas… ¡Surrealista!





¡Los niños están entusiasmadísimos! Les ha fascinado adentrarse en el universo surrealista, extravagante y único de Salvador Dalí.
¡Esta experiencia inmersiva para descubrir su obra y su genio creativo quedará grabada en su memoria durante mucho tiempo!
Los niños salen disparados a reunirse con sus amigos para un partido de baloncesto. Mientras tanto, disfrutáis de un momento de calma en la terraza y aprovecháis para leer el «Manifiesto del surrealismo» de André Breton.
La cena de hoy serán unas pizzas para llevar compradas en el restaurante del camping. Apetece mucho probar la Amfora Real, con tomate, mozzarella, emmental, orégano, jamón, pistachos, aceite de trufa y aceitunas de Kalamata. ¡Un final delicioso para un día perfecto!
